Este nuevo año aprendí:
...que los violentos tienen nombre y apellido...
...que dentro de uno hay algo más que uno...
...que no quisiera morirme sin trascender...
... que los amigos parten a veces sin despedirlos...
... que cada día que se nos regala es un regalo de Dios...
... que en este país LA VIDA NO TIENE PRECIO...
... que cada abrazo que doy me alarga la vida...

De la nada .......





Apareció

así
tal cual es
un desconocido
llenándole el alma de alegría

cambió su semblante
brillan sus ojos
se le rejuveneció la piel
escucharla relatar lo acontecido
emociona


Ella, lo espera cada día...


así
tal cual es,
un desconocido conocido.


gabriela 10/11/2010







Observada


Hace tiempo había descubierto mi facilidad para escribir. Lo cierto es que no veía la hora de volver de mi trabajo, para disfrutar este gran placer que me otorgó la vida.
Mi casa era el lugar de inspiración, el silencio imperante me facilitaba la tarea.
De un tiempo a esta parte, me sentía observada a pesar de que ella siempre estaba abajo, en la cocina.
Predispuesta para la tarea…..la idea, revoloteaba por mi cabeza y frente al menor ruido, se disipaba, se esfumaba.
Y como sospechada, me asomaba al balcón interior, a buscar la causa y escuchaba el clash shshshshshs, clashshshshshshs de las chancletas.
Ella seguía con su tarea diaria, entonces, yo me instalaba con las manos sobre el teclado a plasmar lo que viniera a mi encuentro y la sensación de observada se acrecentaba.
Nunca me había pasado esto con anterioridad.
Los pensamientos se aglomeraban al filo de mi cabeza como pidiendo salir .
Sin embargo, cuando ella arrastraba las chancletas de entre casa se iban serruchando en el vacío y uno a uno desaparecían.
Concentrarse era faraónico y distraerse facilísimo.
Por más que me esforzaba por encontrar el momento ella parecía que lo intuía.
Si eran las 3 de la mañana, me sentaba sin hacer ruidos en el escritorio a escribir y automáticamente, la luz del baño se prendía y el arrastrar me cortaba la inspiración.
Trate de convencer a mi cuñada que le tocaba hacerse cargo.
Nunca aceptó.
Decidí dejar mi producción para más adelante.
La solución se me anticipó mientras dormía.
Prepare una mezcla de hierbas, poción que los viejos indios matacos usaban ,combinación de ingredientes que extraje de un libro de cuentos que ella misma me había regalado y mate a mi suegra.
Desde que estoy en el penal llevo editado miles de cuentos y poemas como cuando ella no había venido a vivir a casa.

Transportarse y percibir...

Malen ...

caminó el anochecer
y en su soledad
percibió el final del día

se transportó
a la playa,
frente al mar
viendo llegar los pescadores ,
salir la luna en el horizonte,
disfrutó

el olor al yodo traído desde lejos
un aroma abrasador
una brisa rozándole las mejillas
la imagen de su hombre junto a ella
en aquel diciembre
que fue su amanecer.

revivió sus sensaciones, más profundas
conocidas ,
y experimentó,
las nuevas
una y otra vez ,
en la revolucion de las olas ,
y las algas tendidas sobre la arena ...
reviviendo
el elixhir de aquel,

un momento fugaz.

retornó al camino

y se sentió

inmensamente felíz !!!


Gabriela 26/9/2010

En algún lugar del planeta



En algún lugar del planeta
la dicha retuvo a mi hombre
y espera lo encuentre,
para hacerlo feliz.
Será entonces
cuando complete mi vida.
Cuando acaricie y sonría
más fuerte que hoy.

Si alguien
Lee este escrito
y lo ve ,
avísenle
que lo espero
cada día ,
mirando por la ventana de mi cuarto
donde el maizal se mece
los gorriones se posan
y los rayos del sol
fijan la espera
a cada espiga.

Cuéntenle
que en este sur - sur de America
la vida es bella.
Pero más, acompañada.
Y que la desazón
me entristece cada día
apisonando la esperanza
bajo el surco
de una canción desesperada.

El sabrá
que soy yo
de sólo pensarme.
Y yo se
que en algún lugar del planeta
la dicha retuvo mi hombre

y debe soltarlo!!!




Gabriela 30/8/2010

GRIS HIELO


Ya había experimentado un ataque, no hacia mucho tiempo y no sólo se había salvado de su agresor, sino que sobrevivió a la curación. Pero, esta vuelta nada se pudo hacer.

Mi abuela decía, “ cada perro se parece a su dueño”, pero Rodolfo no tenía perro.
Una novia , que lo quería mucho, antes de partir, le regalo una canaria y él la bautizo Malena. Si MALENA !!!, como la del tango, la que canta como ninguna, la de la pena como bandoneón, la que deja el corazón en la canción que interpreta. Era suave, amarilla como todos los de su especie y observada permanentemente por Rodolfo. “Su compañera”.
Contaba …….Que puso un huevo, que lo rompio, que tiene fiebre porque esta decaida, que amarilla naranjosa por el alimento, que casi verde por la lechuga, etc, etc la pobre, reflejaba el hipocondrismo heredado y del cual ni bañandose en el bebedero lograba safar.

La noche anterior , la radio transmitía el pronostico anticipado por el satélite y las predicciones auguraban, un frío polar inigualado en los últimos 50 años.
Lo cierto es , que a pesar de ser invierno , Rodolfo le daba al pincel, en gris, para embellecer los 64 que había cumplido ya sin brillo, habiendo dejado de ser observado por el sexo opuesto, con ojos de gran exponente animal , interpretando hoy, un segundo plano en el zoológico de la vida.
Todo esto también influía en la canaria, que desde el balcón le silbaba un solo aflautado de bandoneón entristecido indicando la decadencia y a pesar de modular el tono, a agudos sorprendentes, no lograba llamar la atención del pintor quien a gris total le daba y le daba sin parar.
Se entusiasmo tanto, que termino la última pared en una segunda mano detallista y cayo dormido en su somier.
No reparó en ella, ni el satélite y sofocado se levantó al amanecer cuando las ráfagas del viento le silbaron una canción desconocida.
Atónito quedo,
cuando se dio cuenta,
que en el balcón,
aun estaba la canaria.
Fiel a su dueño, dura como estaca.
Casi irreconocible. Desteñida. Despeinada.
Pero parada.
Lucía una intención en su semblante, esbozando la última sonrisa del silbido final del violín que fiel , murió.
Soporto bolsa de agua caliente, respiración boca a boca, varios soquetes por muda y golpes a modo de resucitador que ni la conmovieron y lo peor fue el gris similitud que asumió al partir.



Gabriela 2/8/2010

El pullover rojo





Antes de mudarme consulte a una amiga parapsicóloga y perdí el papelito donde ella me escribió algo que yo debía tomar en cuenta, para mi nueva vida.

Mi abuela solía contarme cuentos de su pueblo, cuando yo era chica.
A veces transmitían valores morales, éticos o formativos y otras veces uno quedaba suspendido entre la verdad y la mentira.
Lo que decía mi abuela era ”palabra santa”, pero más de una vez yo pensaba esta abuela estará cuerda ¿? Ella decía que había dones que se transmitía por generaciones.
Solía adivinar lo que me pasaba diciéndome “me lo contó un cuervo, uno de esos de la casa del aljibe”.
Yo siempre viví en el Sur pero cuando me jubilé, regresé a mi pueblo, que era el pueblo de mi abuela.
Buscaba regresar al lugar de mis afectos, sentirme mejor, recuperar la memoria y alejar mi soledad . Vendí la casa en donde viví los últimos 40 años y compre otra que me salió muy barata, tipo chorizo con un gran patio interior, con un gran jardín atrás y un aljibe, muy antigua, pero en muy buen estado.
He decidido hacer algunas modificaciones y transformar un pequeño lugar, que esta en un entretecho, en sala de música y lectura pues tiene una amplio ventanal por el que se puede ver la ciudad.
Desde que me mudé, he comenzado a apreciar el sonido de los pájaros del jardín del fondo, y más de una vez me ha parecido escuchar murmullos, como de gente cuchichiando. He ido hasta el fondo, pero no he visto a nadie. Hace días que no los escucho pero como se viene el invierno suelen emigrar.
Desde que llegue aquí, duermo muy profundamente y sueño muchísimo. Estoy reflotando algunas ideas que se me anticiparon y definiendo que voy a hacer de aquí, en más. Preocupada no estoy, por más que mi jubilación sea la mínima, pues uno propone y Dios dispone, según mi creencia.
Con esto de haber regresado al pueblo, empezaron a venir a visitarme viejas amigas, a tomar el té y conversar. Suelo, adivinar lo que les pasa, se los anticipo diciendo lo que decía mi abuela, “me lo contó un cuervo, uno de esos de la casa del aljibe”.
Se ha corrido la voz en el pueblo de lo que me ocurre, pero yo hago caso omiso, ya que esto opera para mí como un divertimento y no deja de ser una cosa gratísima, que todos y cada uno de los habitantes de este lugar pasen a visitarme. ¿ Me pasará lo que decía mi abuela ? En broma he comenzado a cobrar la consulta. Ya casi no siento soledad.
Cómo comenzó el frío ando buscando mi pulóver rojo, el de los bolsillos, pero no lo he encontrado.
Por temporadas suelo volver a escuchar los pájaro del jardín, pero los escucho como si hablaran un idioma inteligible. Con esto del agujero de ozono las estaciones han cambiado y ya no son tan definidas, suele hacer calor y frío en un mismo día. Corrí un baúl antiguo que tengo para trasladarlo al entretecho y caído detrás estaba. Me puse el pullover rojo y cuando metí la mano en el bolsillo encontré un papelito que decía ….“ te lo contaran los cuervos, escúchalos, y la vida te sonreirá…”

Gabriela junio 2010

Y me adopto

Decidí que la incorporaría de plástico, pero no por ello la considere poca cosa. Lo cierto es que entro a mi vida y acomodo mi sonrisa desde su llegada, pero además la fue incrementando. Es el motivo de alegría desbordante y carcajada permanente cuando me acuerdo.
Estaba un domingo tranquila en casa, esos domingos que cuando Alberto viene y los chicos no están, pasa tranquilo y sin prisa. De repente, mi sensación fue espantosa, con la banana, se fue. ¡Se fue !
Creí que se me había enterrado en la faringe, exigí radiografías, no la encuentro, no la veo, despreocúpese. Saldrá. Pero, la duda ...
Por suerte, buscándola arrodillada frente al inodoro y con un cepillo de dientes en desuso en la mano haciendo de palito buscador, en cinco días, apareció.
Continué por la vida, mostrándola al sonreír despreocupadamente, cuando de repente regresé sola.
Caminaba por la subida de calle Salta, todavía disfrutando el sándwich, cuando me acorde que la había dejado sobre la mesa del bar.
Y pensé, llego y llamo y…
¿Cómo digo? ¿Me la olvidé...?, ¿se me cayó...? ¡Ma sí,la pido y listo! ¡Que la busquen…!
No, mejor no la pido... Pensaba: igual me duro bastante por lo que costó.
Entre carcajada y carcajada llegue a la oficina y de panza en el piso les conté a July y a Lili que estaban allí, ellas lloraban de la risa junto conmigo.
Hasta me caían las lágrimas al explicarlo.
Llamé al bar, y ¡la encontraron!.
La sacaron de la basura y bien lavada, volvió a mi eterna sonrisa.
Con el tiempo..., y cuando lo contábamos como anécdota, hacía que todos se olvidaran por unos minutos del diario pasar y sufrir y nos llenaba el alma de carcajadas.
Después de un tiempo anduve preguntando en casa si alguien la había visto. Las expresiones de asco cuando estaba afuera, eran terribles.
Desapareció.
Pasaron seis u ocho meses, ya me había acostumbrado a vivir sin ella. Sonreía del otro lado. Sentía su ausencia.
Y bueno, pensaba, cumplió su ciclo, ¡por lo que me costó!.
A todo esto consulte por su reemplazo y me dijeron mil quinientos. Y dije ¡por ahora no!
Aprendí a extrañarla y valorarla y por momentos a desearla.
Me fui a verlo a Alberto a Neuquén, unas mini vacaciones, re cansada.
La pase bárbaro, llegó la partida y dentro del portatrajes un número de la tintorería la acompañaba. Me acuerdo como si fuera hoy, el 614. No me pregunten cómo. Ni en qué momento.
Pero estaba.
Intacta. Entera y allí.
Cuando me doy cuenta que la tengo la considero ya que no deja de traerme a la mente una amplia sonrisa y hasta carcajadas de recuerdos.
Realmente
Ella ahabía decidido permanecer.
Ella me había adoptado.

GABY 6/5/2005.
Pequeñas anécdotas de la vida cotidiana.

Imaginario




Llego, se sentó, encargó su café,
abrió el periodico,
Levantó su mirada pensando encontrar
como siempre,
la imagen del parque
que se divisaba desde allí.
Su cara pintó el asombro y la fascinaciòn
al verla frente a èl,
a contraluz del ventanal,
como ilusoria presencia de amor...

Proyectado hacia arriba, se paró
Ella tambièn.
Y el beso abrazado fue eterno.
Quizás continuanción
de alguna inconclusa madrugada en el tiempo...

(Desde aquél momento
intervalo..... en sus tiempos....
disfrutados por otros amores...)
Vehementemente encendidos,
sus corazones cabalgaron
ante la asombrada mirada de los asistentes.

Por unos instantes
sus "aquí" y "ahora"
se trasladaron...
encontrándose
en el regocijo del abrazo...

De regreso a su tiempo real
en la sonrisa de sus presentes
Al son de una musica suave
sus imaginarios se desvanecen...

Gabriela 5/2/ 2010